Crítica de "La noche del cazador"
Charles Laughton nos cuenta una pesadilla. Tras su éxito como actor, decide dirigir la novela de Davis Grubb hacia la gran pantalla. La obra no tuvo éxito en su estreno, debido al trasfondo metafórico, demasiado complicado para el espectador medio de 1955. En la actualidad es considerada una de las películas más emblemáticas de la historia del cine.
"La noche del cazador" está influenciada por las fábulas infantiles de la época. Posee todos los elementos del cuento: personajes con roles específicos, metáforas con los animales comunes en estos y una moraleja final. Apela a la novela de Frankenstein (linchamiento del pueblo), y a Barbazul (el predicador lo encarna). Los niños encarnan a Hansel y Gretel.
El tema principal es la lucha entre el bien y el mal (representado en los nudillos del pastor), la maldad de Powell contra la inocencia de los niños. Se trata de una representación de la situación de profunda depresión por la que habían pasado los Estados Unidos.
Este film está influenciado por el expresionismo alemán dado que deforma la realidad para servir visualmente a la expresión de las intenciones de los personajes. Es difícil clasificarla en un género concreto pues toma características también del cine mudo americano, el cine gótico y el cine negro. El estilo visual se asemeja a los cuadros de Caravaggio. Un constante uso de la técnica del claroscuro sirviendo siempre a representar la mentalidad e intenciones de los personajes.
El punto fuerte del film es la composición. Utiliza el peso visual de los planos para servir a la sensación que se quiere generar al espectador. El ejemplo más claro es cuando John despierta en el granero y ve al pastor entrando en cuadro por la izquierda, con la tierra ocupando tres cuartas partes del cuadro. Una gran masa de tierra que lo comprime y da sensación de tensión. Cuando los hermanos bajan de la canoa para entrar al granero la composición cumple el mismo propósito ya que el cielo y la tierra los comprimen y son empequeñecidos en el centro del plano. Parece que el mundo entero está en su contra.
Las metáforas con animales cumplen un papel importante. La liebre es Powell. Los niños son la tortuga. En la carrera por el río (que representa la redención del "pecado" que les ha transmitido su padre), ganan los niños a pesar de ser débiles. Igual que en las fábulas. La lechuza representa a la señora Cooper, que caza a la liebre.
Las canciones intradiegéticas llevan al espectador a un universo onírico. Además tienen un gran peso narrativo y como leitmotiv. Anticipan la historia, dan la sensación de que "La noche del cazador" es una historia universal, cósmica. Una historia con una importancia tan significante que el universo entero gira en torno a ella, alrededor de una incansable historia del bien y el mal.
En definitiva; "La noche del cazador" es una pesadilla casi mágica. Un clásico compositivo que ejemplifica el eterno círculo del bien y el mal. Una fábula digna de múltiples visionados para sus distintas dimensiones fílmicas.
El tema principal es la lucha entre el bien y el mal (representado en los nudillos del pastor), la maldad de Powell contra la inocencia de los niños. Se trata de una representación de la situación de profunda depresión por la que habían pasado los Estados Unidos.
Este film está influenciado por el expresionismo alemán dado que deforma la realidad para servir visualmente a la expresión de las intenciones de los personajes. Es difícil clasificarla en un género concreto pues toma características también del cine mudo americano, el cine gótico y el cine negro. El estilo visual se asemeja a los cuadros de Caravaggio. Un constante uso de la técnica del claroscuro sirviendo siempre a representar la mentalidad e intenciones de los personajes.
El punto fuerte del film es la composición. Utiliza el peso visual de los planos para servir a la sensación que se quiere generar al espectador. El ejemplo más claro es cuando John despierta en el granero y ve al pastor entrando en cuadro por la izquierda, con la tierra ocupando tres cuartas partes del cuadro. Una gran masa de tierra que lo comprime y da sensación de tensión. Cuando los hermanos bajan de la canoa para entrar al granero la composición cumple el mismo propósito ya que el cielo y la tierra los comprimen y son empequeñecidos en el centro del plano. Parece que el mundo entero está en su contra.
Las metáforas con animales cumplen un papel importante. La liebre es Powell. Los niños son la tortuga. En la carrera por el río (que representa la redención del "pecado" que les ha transmitido su padre), ganan los niños a pesar de ser débiles. Igual que en las fábulas. La lechuza representa a la señora Cooper, que caza a la liebre.
Las canciones intradiegéticas llevan al espectador a un universo onírico. Además tienen un gran peso narrativo y como leitmotiv. Anticipan la historia, dan la sensación de que "La noche del cazador" es una historia universal, cósmica. Una historia con una importancia tan significante que el universo entero gira en torno a ella, alrededor de una incansable historia del bien y el mal.
En definitiva; "La noche del cazador" es una pesadilla casi mágica. Un clásico compositivo que ejemplifica el eterno círculo del bien y el mal. Una fábula digna de múltiples visionados para sus distintas dimensiones fílmicas.
Crítica de "La gran ilusión"
Se trata de un drama con rasgos cómicos cuyo tema es la evolución de las relaciones humanas en el contexto de un campo de prisioneros oficiales alemán en la gran guerra.
Renoir no busca retratar la crudeza de la guerra ni hacer un juicio negativo sobre el trato en los campos de prisioneros, más bien todo lo contrario. Renoir nos habla de lo humano aprovechando la guerra como recipiente para hablarnos del respeto entre combatientes, del ansia de libertad y de las relaciones más puramente humanas.
Los protagonistas sirven para tratar el tema de las clases sociales y las asperezas entre estas. Ellos son Boildieu, -que representa a la aristocracia- y Maréchal y Rosenthal que representan a la burguesía que ha "ascendido" en la sociedad. Sus conversaciones dejarán claros los problemas de aceptación que hay en la sociedad francesa entre las clases en esa época.
Los franceses están cavando un túnel para escapar. Mientras, los alemanes y los franceses se están uniendo más que nunca, siendo indiferente su calidad de enemigos. Renoir juega aquí con las variables de enemistad entre clases y entre naciones en guerra desdibujando los límites del comportamiento correcto en sociedad, en la guerra. El director nos plantea la inteligente pregunta de qué toma más importancia en la guerra para un oficial; su diferenciación social, que es lo que le distingue y realza en su propia sociedad, o su simple pertenencia a esa sociedad concreta. Un juego de prioridades mezclado con los sentimientos humanos que otorgan un punto de vista completamente nuevo a un tema sobreexplotado desde los orígenes de la narrativa.
Se trata de un film lleno de simbología. El uso de la feminidad mostrada por los soldados travestidos. La representación de la mentalidad nazi a través del subcomandante del campo. La burla a los ingleses. El guiño a la revolución rusa por la entrega de libros en vez de comida a los prisioneros rusos.
Los continuos intentos de escapar no habla más que de lo puramente humano. Simbología y antropología se mezclan para narrar una historia con temática universal desde un punto de vista magnífico capaz de conferir a Renoir la calidad de "artista".
En definitiva: Renoir nos propone una película en donde se plantea un enfrentamiento entre sociedades de clases y las propias nacionalidades. Con cierto toque costumbrista y autorreflexivo.
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